Ingredientes: Un costillar de cerdo, agua, sal, salsa barbacoa
Elaboración: La primera parte, necesaria para que las costillas estén en su punto de sal y tiernas como ninguna, para que prácticamente se deshagan y el hueso se salga limpio sin nada de carne pegada es cocer las costillas en agua salada durante una hora y quince minutos a fuego medio. Para ello, aún contando con una buena cacerola será necesario cortar el costillas por la mitad. Tras la cocción, notaremos que las dos porciones del costillas están muy tiernas, y que los huesos empiezan a asomar al encogerse la carne como consecuencia de la cocción. Tened cuidado al sacar las costillas o se os partirán en más porciones. Precalentar el horno a 180º y disponer las dos mitades de las costillas en una fuente apta para hornear o si lo preferís, en la misma bandeja del horno. Una vez colocadas, cubrir con abundante salsa barbacoa. Mi amigo Marco me recomendó utilizar si es posible salsas americanas auténticas o al menos salsas barbacoa con ingredientes especiales como mostaza y miel. Hornear las costillas durante cuarenta minutos, hasta que la salsa barbacoa haya comenzado a burbujear, y veamos que los huesos de las costillas asoman un poco más, señal de que el plato está terminado.
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