Comenzaremos precalentando el horno a 180 grados centígrados. En una bandeja refractaria colocamos las cuatro tortillas de trigo o maíz, les añadimos una cucharada a cada una de tomate frito casero y lo extendemos.
Repartimos los brotes de espinacas o berros por encima del tomate y cascamos un huevo con cuidado en el medio de la tortita. Salpimentamos y repartimos alrededor del huevo las dos cucharadas de queso, que en este caso era gruyere, pero puede ser otro distinto de vuestro agrado.
Horneamos durante diez o doce minutos con calor arriba y abajo y le añadimos dos lonchas de jamón serrano a cada tortita justo antes de servir.

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