Lo primero que hay que hacer es poner en una olla agua a calentar con un puñado de sal. Mientras rompe a hervir, picamos la cebolla al gusto, la salamos y la ponemos a pochar a fuego medio en una sartén con un poco de aceite. También aprovechamos para desmenuzar el atún y laminar el ajo y las aceitunas.
Cuando comience a hervir el agua, echamos la pasta. Después, retiramos la cebolla de la sartén y la reservamos. Sin apagar el fuego y en el mismo aceite, doramos un poco los ajos y a continuación el atún. Luego añadimos las aceitunas y, al rato, el tomate frito y la cebolla que teníamos reservada.
Si queréis que la receta tenga un toque especial, usad cebolla confitada o caramelizada. Bajamos el fuego casi al mínimo y dejamos calentando para que esté bien caliente hasta que la pasta esté cocida. Recordad que la pasta no puede esperar por la salsa.
Una vez tengamos la pasta al dente, la escurrimos y procedemos a emplatar. Si queréis, podéis mezclar la pasta y la salsa pero a mí me gusta más la presentación del plato como la suelen hacer en Italia, con la pasta blanca en el plato cubierta con un par de cucharones de la salsa y, sobre ésta, un poco de queso parmesano y unas vueltas de pimienta negra. El toque final, unas hojitas de orégano o de albahaca para aromatizar.

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